Acompañar duelos en niños y niñas




Si hay algo cuya presencia es transversal a todos los lugares y tiempos es la posibilidad que todos tenemos en algún momento de morir. Si bien los adelantos tecnológicos y avances en salud hoy permiten que las tasas de mortalidad hayan bajado y las esperanzas de vida alcancen mayor longevidad, nadie está libre, menos aún en situación de pandemia, de verse enfrentado a la pérdida de un ser querido.

¿Estamos preparados para hablar de esto en una sociedad que prioriza lo objetivo, el éxito y el logro donde la muerte es un tema muchas veces tabú?

Más desafiante se vuelve aún tocar estos temas con nuestros hijos e hijas.

Este último año muchas familias han perdido a alguien amado, por lo que el duelo va siendo una tarea a la que parece ser importante prestar atención en nuestros procesos familiares. A veces puede ser un abuelo, un tío, pero también puede ser una mascota o alguien no tan cercano, pero que requiere armarse de fortaleza y paciencia para poder generar espacios de comunicación con nuestros niños.

Esto no pretende ser una guía de duelo infantil, sino una breve transcripción de recursos que me han resultado útiles a la hora de ser compartidos con familias que transitan el despedirse de alguna figura cercana.

Primero, saber que los niños y niñas tienen una capacidad asombrosa para intuir y sentir lo que está pasando emotivamente a su alrededor, aunque aún no tengan la capacidad de ponerle palabras ni puedan estructurar respuestas claras para nosotros, ellos en general perciben muy finamente la atmósfera emocional de su entorno cercano, por lo que sabiendo esto es importante no excluirlos. Siempre es mejor decir que ocultar.

Obviamente esto conlleva la tarea de encontrar el mejor momento y modo de irles explicando, lo que muchas veces es algo que nos remueve como adultos y desde ahí se entiende que muchas veces se evite, pero lo recomendable es que se intente siempre buscar ese espacio.

Lo ideal es encontrar un momento de tranquilidad e intimidad para poder explorar cuánto de lo que está pasando entienden, manteniéndose atentos a posibles dudas o aprehensiones que podamos calmar, por ejemplo pueden preguntarse si el familiar enfermo está sufriendo o si les duele alguna parte de su cuerpo.

Es importante que luego de conversar se dejen espacios para observarlos y tener un primer registro de sus reacciones y estar disponibles por si surgen preguntas. Tampoco forzarlos si ellos dejan de poner atención o comienzan a hablar de otra cosa o a jugar ensimismados. Explicar hasta que tú notes que queda satisfecho(a) o cambia el tema, confiar en su capacidad de digerir, no forzar la entrega de información, ellos son sabios y pondrán el tema de alguna u otra forma en su momento. Ojalá cerrar la conversación con un gesto cariñoso y transmitirles la certeza de que hay alguien ahí para seguir conversando. Es importante que ellos sientan la libertad de expresar todas las emociones que los embargan, sin restricciones ni censuras.

En el juego que ellos proponen también pueden aparecer buenas oportunidades para “dialogar” con su mente. Muchos niños incorporan en sus dinámicas de juego lo que les está pasando en la vida real y a veces puede ser una puerta desde la cual entrar también a su mundo interno. Hay niños que juegan a que sus personajes se enferman o mueren, he visto niños que incluso juegan a hacer ritos funerarios con sus muñecos, y esto, más que asustar puede ser una invitación a que el adulto se acerque y entregue en el mismo juego recursos amorosos para la calma.

Con respecto a la muerte misma es importante explicarles de acuerdo a su edad y desarrollo, congruente a las creencias espirituales de cada familia. Ojalá evitar explicaciones del tipo “está durmiendo para siempre” que pueden finalmente desencadenar ansiedad y temor a la hora de ir a dormir. Si recurrimos a la idea de “se convirtió en estrella o ángel” explicar que su cuerpo estaba enfermo o dejó de funcionar de buena manera tal o cual órgano y que por eso se fue apagando, porque puede pasar que luego teman que otro familiar se ande convirtiendo en estrella y se vaya, como que fuera una decisión voluntaria de quien se fue.

Por otro lado, es muy importante incluirlos en los ritos de despedida, sin sobre exponerlos al gentío o a que los interroguen invasivamente aunque sea con buena intención. Los ritos son maneras que todos tenemos de tomar conciencia de los hechos, de inscribirlos en nuestra historia, de darle realidad juntoa otras personas y de expresar lo que nos está pasando, además de que pueden ayudar muchísimo en la elaboración de vivencias dolorosas.

A veces será necesario volver a la historia o a lo que ocurrió varias veces, es importante estar dispuesto a repetir con paciencia, ya que puede ser que cada vez el niño o niña capte su mayor atención a uno u otro hecho particular y se queda con esa tarea de elaborar esa información y luego una vez incorporado eso, es capaz de volver por más.

Además de proponer espacios de juego, también se puede invitar a otros espacios de despliegue creativo, por ejemplo dibujo o pintura, para ayudar a la elaboración o estar atenta a sus monólogos o diálogos con sus muñecos o amigos. Dentro de los recursos que hay para acompañar a los niños, están los cuentos, que leídos en un contexto adecuado se transforman en una tremenda herramienta. Al final de este artículo podrás encontrar algunas recomendaciones.(*)

Avisar en el colegio o jardín para que sus profesores o guías estén atentos también y entiendan el contexto actual desde el cual está participando como alumno(a). Ojalá también este periodo ser más flexible con las exigencias escolares.

En lo posible evitar otros cambios muy bruscos en la casa o diferir desafíos que exijan mayores capacidades de adaptación, por ejemplo si estaban intentando sacar pañales, destetar o sacar de la pieza, puede ser bueno postergarlo para más adelante.

No sobre evitar que los vea a ustedes tristes o llorando. La idea no es buscar contención en ellos en episodios de de desregulación propia, pero tampoco es necesario fingir alegría o despreocupación. Para ellos es triste ver a sus papás con pena, pero también eso les muestra coherencia (en la medida que no estén completamente desregulados).

Estar abiertos a la posibilidad de que reaccionen con más tendencia a la desresgulación emocional o conductual: muchos niños más que retraerse, se tornan más demandantes, regresivos u oposicionistas.

Por último, destacar la importancia de mantener los recuerdos de quienes se fueron. Según la edad y temperamento del niño(a) puede invitarse a crear un espacio de la casa donde se recuerde a quien partió, puede usarse una foto o algo que lo recuerde, una vela. Esto puede pasar a formar parte de una especie de altar transitorio o más permanente, según lo que más les haga sentido.

También es importante que ustedes, los adultos de la casa, cuenten con espacios propios de apoyo, eso será imprescindible para poder contener y cuidar mejor a sus niños. Es vital autocuidarse y recibir ayuda para cuidar mejor a los otros.


*Cuentos recomendados para acompañar duelos en la infancia:


- El árbol de los recuerdos (Britta Teckentrup)

- Efímera (Stéphane Sénégas)

- La isla del abuelo (Benji Davies)

- Nana vieja (Margaret Wild)

- Hermana (Luz Valdivieso y Florencia Olivos)

- Las estrellas de Simona (Amparo García)

- Para siempre (Camino García)

- Siempre (Ana Galán y Marta Sedano)

- Soy la Muerte (Elisabeth Hellando Larsen y Marine Schneider)

- No es fácil pequeña ardilla (Elisa Ramón)

- El corazón y la botella (Oliver Jeffers)

- El Pájaro del alma (Mijal Snunit)



Dra. Soledad Ramírez

Psiquiatra Perinatal

Centro SerMujer

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